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Buscar la felicidad...

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Jeanette Winterson "Buscar la felicidad, algo que hice y todavía hago, no es lo mismo que ser feliz, algo que considero fugaz, dependiente de las circunstancias y un poco soso. .... La búsqueda de la felicidad es algo más difícil de definir; dura toda la vida y no tiene un objetivo concreto. Lo que persigues es un sentido, una vida con sentido. Ahí está el hap , el destino, tu mano de cartas, y no es algo fijo, pero cambiar el curso de la corriente o jugar con otras cartas, da igual la metáfora que queráis usar, requiere un montón de energía. A veces irá  tan mal que apenas vivirás, y otras veces te darás cuenta de que vivir apenas, de acuerdo con tus condiciones, es mejor que vivir una medio-vida abotargada según las condiciones de otro. La búsqueda no es todo o nada, es todo y nada. Como todas las historias de aventuras". Jeanette Winterson. ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? Lumen, Barcelona, 2012.

Sentirte inadecuada...

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  "Hay en el ser humano un palpable, evidente y sincero sentimiento de inadecuación que nos acompaña en la vida, una obstinada inadaptación a lo dado que puede ser dolorosa o llevadera según las circunstancias y opciones personales de cada cual. Pero, aun siendo general en el ser humano, lo cierto es que en el caso de la mayoría de las mujeres esa inadecuación suele ser profunda, intensa, hiriente, por vivir en un mundo fundamentalmente misógino, por su ajenidad respecto a los sistemas de ordenación social, por tener que afincarse demasiadas veces en los márgenes. Esto es, muchas mujeres tenemos un sentimiento de inadecuación muy hondo que, con el tiempo se suele volver sereno, tranquilo, habitable. Aprendemos a convivir con la herida, que a muchas nos acompañará siempre y formará parte de nosotras, de lo que somos y de lo que hacemos". Gemma del Olmo Campillo. "Un fantasma abandona Europa: La crisis de la unidad", En la Revista Duoda, nº 41, 2011, U...

Sobre "Democracia real ya". María-Milagros Rivera Garretas

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María-Milagros Rivera Garretas "Por eso puedo decir que la expresión “democracia real ya” deriva, sin saberlo, de la crítica feminista de lo masculino como pretendidamente universal. Pero con un fallo gigantesco: el de pretender, quizás por inercia y por falta de autocrítica masculina (o de capacidad masculina de descentramiento), que basta con ensanchar la base de los que gobiernan para que sea democracia real; olvidando que la democracia nació masculina pretendidamente neutra, y así lo sigue siendo a día de hoy. Que la democracia está sexuada en masculino (pues entiendo que los hombres que la han hecho y la hacen la hacen libremente así, masculina, ya que para sexuar hay que ser libre) lo confirma la experiencia de muchas mujeres en la democracia, y lo prueba también la historia del Socialismo real. La expresión “socialismo real” es una expresión muy buena, aunque difícil de entender. Consistió, en principio, en la socialización de los medios de producción, entre ellos la propi...

E ti vengo a cercare...

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Fraco Battiato cantando E ti vengo a cercare

Habría que...

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'Habría que...' Muchas gracias, Enci, por este regalo.

El nacimiento

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 Barbara Kingsolver Los sueños de los animales "_¿Qué es una madre de ombligo?_ le pregunté adormecida por el calor y media hogaza de pan. _Es como una tía especial. Es la que corta el cordón umbilical cuando naces, y la que ayuda a la madre a salir de la cama cuando se recupera. Ese es el día que cuenta como tu cumpleaños, el día en que tu madre se levanta. _¿Y no el día en que naces? _El día en que sales ni importa. Se considera que la recuperación de la madre forma parte del parto". Barbara Kingsolver. Los sueños de los animales. Ediciones del Bronce, Barcelona, 2002.

La Genealogía de Berta Piñán

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GENEALOGÍA La rosa que cortó George Sand, su perfume furtivo en esta tarde última de otoño. Los rebaños australes de Alejandra Pizarnik que mi abuela apacentó después, en la navidad del 57, sola entre la nieve, en los montes de L'Aspru. La llama de un fósforo, en Park Avenue, en las manos ateridas de Margaret Randall, que alumbra ahora mi cigarro en la noche de Madrid; las garzas azules de Elizabeth Bishop que vienen a posarse en la orilla de estos versos y son también aquello que perdimos; Linda Pastan y las voces, al volante, cuando presiente que ya hemos gastado el tiempo que nos queda. Un libro que pasa de mano en mano en una mañana apacible de Dachau -Alemania- y que yo abro ahora, 60 años después, para recordar que nunca más seremos inocentes. La carta que Adrienne Rich nunca envió, donde decir adiós y decir lo siento le dolía tanto -el corazón de una mujer arde en ese cuarto-. Los números secretos de Szymborska, el manzano qu...